Colombia está sufriendo de una crisis sanitaria que perjudica gravemente la economía del país. Las restricciones impuestas por el gobierno del presidente Duque para evitar una tragedia en el sector salud están teniendo repercusiones negativas en varias industrias. En marzo el desempleo a nivel nacional se encontraba en una cifra de un 12.6%, una cifra alarmante puesto que es la más alta de la última década (DANE).

Es evidente que el confinamiento obligatorio está acabando con cantidades de empleos, especialmente la mano de obra informal, juvenil, y femenina. El desempleo en las mujeres pasó de 14% en marzo del año pasado a 16.1% en este mes. Por otro lado, el desempleo juvenil (14 a 28 años) el año pasado era de 19.5% y pasó a 20.5% solo en este mes. (DANE).

Trabajo informal en Colombia

Colombia actualmente tiene quince millones de trabajadores informales, esto equivale al 45% de la población económicamente activa, convirtiéndose en el sector laboral más grande del país. Este tipo de trabajos necesitan de la interacción cotidiana para subsistir; la coyuntura del COVID-19 no permite que dichos escenarios se presenten al ser fuertemente restringidos. Desafortunadamente, un gran porcentaje del sector informal de nuestro país no goza de las ventajas del teletrabajo o el home office, dejando casi la mitad de la población sin una fuente de ingresos. Sin embargo, el empleo informal no solo afecta a quienes lo ejercen; cabe resaltar que estas industrias no pagan impuestos y por lo tanto afectan el marco tributario del país.

Un trabajador informal por lo general está mal remunerado y sufre de condiciones laborales extremadamente desfavorables. Los individuos que trabajan de esta manera no tienen protección social, no cuentan con la debida protección legal con respecto a sus relaciones laborales, y la mayoría de las veces sufren de problemas económicos. A estos obstáculos le tenemos que sumar que muchas de estas personas sufren de incumplimiento de pago de salarios, horarios de trabajo exageradamente largos, sin pensiones, sin beneficios sociales, y si por alguna razón son despedidos muchos se irían a la calle sin un solo peso compensación. Los trabajadores informales se ven obligados a trabajar bajo condiciones que no respetan sus derechos laborales.

Situación económica actual

Nuestra economía aún depende de industrias tradicionales como la agricultura, minería, y petróleo; en las cuales el trabajo manual sigue siendo un pilar vital en su modo de operar. Un trabajo promedio de estas industrias consiste en gran parte de interacción con otras personas, razón por la cual todas estas actividades están pausadas. No sabremos cuáles serán las repercusiones exactas de este virus en nuestro país, pero es claro que la economía informal y el turismo serán las más afectadas.

Mientras nuestra economía se siga enfocando en la producción de petróleo, agricultura, y minería seguiremos siendo un país que depende de la exportación de recursos. Al seguir dependiendo de industrias como el petróleo nuestro bienestar como economía estará siempre condenado a los precios de los mercados internacionales.

Tecnología y desarrollo como apuesta para el país

Como país tenemos que apostarle a la capacitación de nuestra población informal, priorizar la educación de los estratos bajos y desarrollar la industria tecnológica de nuestro país. El deber de nuestro gobierno es digitalizar las actividades de nuestra economía a través de la democratización de la educación y la inversión de recursos hacia el desarrollo de nuevas tecnologías. Con estas políticas económicas en juego, habrá suficientes recursos para facilitar la transición hacia un país digital, pero más importante, hacia un país con más trabajos formales y mejor calidad de vida para sus habitantes.

Simon Behar

Director de Operaciones

simon.behar@boomlabs.la

 

top_menu